La elección de un psicólogo, orientador y terapeuta

De la misma forma que acudimos a un médico cuando tenemos un dolor físico, solicitar apoyo para poder afrontar situaciones dolorosas o para adquirir herramientas con las que solucionar conflictos personales o interpersonales no es un signo de debilidad sino de responsabilidad. Así, cualquiera que sea el problema o sufrimiento, si lo que se desea es un cambio más duradero y profundo, no es conveniente recibir únicamente ayuda farmacológica. La psicoterapia puede resultar muy beneficiosa tanto para aquellas personas que desean resolver sus problemas como para las que buscan crecer como seres humanos y vivir una vida más plena.

Nunca es tarde para recuperar nuestro bienestar y equilibrio personal, mejorando nuestros estados emocionales y solucionando nuestros problemas y conflictos. Nunca es tarde para reconocer que tenemos un problema y asumir con valentía la responsabilidad de buscar ayuda para solucionarlo.

La persona que te oriente en esta tarea (psicólogo, orientador, terapeuta...), además de ser un profesional cualificado, ha de contar con una serie de características y actitudes, que pueden ser detectados en las primeras sesiones.

Es importante que el psicólogo, orientador o terapeuta elegido inspire confianza, posea sensibilidad y empatía, dotes comunicativas y te ayude en la solución de tus problemas, potenciando y desarrollando gran parte de tus recursos. Es necesario que te oriente, asesore y guíe en tu crecimiento personal, ayudándote a expresar tus sentimientos, a comprenderte, aceptarte, conocerte y sentirte mejor.

También va a ser importante que el psicólogo, orientador o terapeuta adopte durante la terapia una actitud de cercanía, no de superioridad, fomente en ti un sentimiento de valía, te anime a pensar de forma diferente y acepte sus propias limitaciones.. 



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